Uno de cada cinco españoles ha acudido al médico por recomendación de la IA, según un estudio de la Cátedra CAMELIA USC-Plexus

- Una encuesta realizada a cerca de 5.000 personas en las 17 comunidades autónomas revela una amplia aceptación del uso de la IA para apoyar tareas técnicas y administrativas.
- Casi la mitad de la población apuesta por un modelo asistencial mixto entre profesionales sanitarios e inteligencia artificial.
- La Cátedra de la Universidad de Santiago de Compostela, financiada por el Estado y la empresa Plexus-Tech, está dedicada a la aplicación de la IA a la Medicina Personalizada de Precisión, para lo que desarrolla una intensa actividad de investigación, formación, asesoramiento, divulgación y transferencia.
Cada vez más personas acuden a la inteligencia artificial para resolver dudas de salud. Los resultados de un estudio impulsado por la Cátedra CAMELIA USC-Plexus muestran que casi la mitad de la población ha consultado alguna vez un sistema de IA para resolver dudas relacionadas con su salud, lo que refleja que esta tecnología ha dejado de ser una posibilidad de futuro para convertirse en una realidad cotidiana.
El informe revela además que alrededor del 18 % de la población ha acudido a una consulta médica por recomendación de un sistema de IA, mientras que un porcentaje similar afirma haber decidido no acudir al considerar suficiente la información obtenida mediante estas herramientas.
Actitud moderada y prudente
Sin embargo, la ciudadanía mantiene una actitud moderada y cauta en lo que se refiere a la incorporación de la IA al ámbito sanitario. En términos generales, predomina la prudencia de la población encuestada, que valora tanto las oportunidades que ofrece la tecnología como los riesgos que puede implicar.
La encuesta, realizada a 4.700 personas mayores de edad residentes en España, con representación de las 17 comunidades autónomas, pone de manifiesto que la población distingue claramente entre los diferentes usos de la inteligencia artificial. Existe una amplia aceptación de aquellas aplicaciones destinadas a apoyar tareas técnicas o administrativas, como la gestión de citas, la interpretación de pruebas diagnósticas o el análisis de imágenes médicas.
En cambio, las mayores reservas aparecen cuando la IA interviene en decisiones clínicas de mayor trascendencia. La aceptación no depende tanto del uso de esta
tecnología como del papel que desempeña dentro del proceso asistencial y de las garantías que acompañan su utilización.
Esta cautela también se refleja en la percepción de los posibles riesgos asociados a la IA. En concreto, el 64% de los encuestados manifiesta preocupación por que su uso pueda dar lugar a errores que un profesional sanitario no cometería, y el 62,3% considera que existe el riesgo de que la atención sanitaria pierda parte de su componente humano. Además, aproximadamente la mitad de la población se muestra incómoda con la idea de que una IA participe en decisiones sobre su salud, aunque una proporción similar reconoce que esta tecnología puede contribuir a mejorar la calidad de la atención sanitaria. Estos resultados muestran que la ciudadanía no rechaza la IA, pero sí demanda que su incorporación se produzca con garantías, manteniendo siempre la supervisión de los profesionales sanitarios.
El control humano, condición indispensable
Uno de los resultados más destacados del estudio es el amplio consenso existente en torno a la necesidad de mantener siempre la supervisión profesional. La ciudadanía considera imprescindible que el uso de la IA sea transparente, que el paciente sea informado de su utilización y, sobre todo, que la decisión final continúe correspondiendo al profesional sanitario. Así, la aceptación de la IA no aumenta cuando se presenta como más precisa que los médicos, sino cuando se garantiza que actúa bajo la supervisión y el criterio de los profesionales. Las garantías generan más confianza que la promesa de un mayor rendimiento tecnológico.
En este contexto, el modelo asistencial preferido por la población es claramente un sistema mixto, en el que los profesionales sanitarios cuentan con el apoyo de la inteligencia artificial. Esta opción es elegida por el 49,8 % de las personas encuestadas, mientras que cuatro de cada diez siguen prefiriendo un diagnóstico realizado exclusivamente por profesionales humanos.
Transparencia y supervisión, claves para generar confianza
Las conclusiones apuntan a que el principal reto para impulsar la confianza social en la inteligencia artificial sanitaria no reside únicamente en mejorar su capacidad técnica o su precisión, sino en garantizar un uso transparente, comprensible y siempre supervisado por profesionales sanitarios. En este sentido, el 86,8% de los encuestados considera que debe ser informado si durante su atención sanitaria se utiliza inteligencia artificial, lo que pone de manifiesto que la transparencia constituye un requisito esencial para favorecer su aceptación.
No obstante, los resultados también muestran una percepción moderadamente positiva sobre su implantación. A pesar de las preocupaciones expresadas, el 59% de la población confía en que el sistema sanitario español incorporará la IA de forma responsable y con las garantías necesarias, mientras que el 54,9% considera que esta tecnología podría contribuir a mejorar el acceso a la atención sanitaria de personas que viven en zonas rurales o con dificultades de desplazamiento.
La evolución de estas actitudes en los próximos años permitirá comprobar si la creciente experiencia de la población con estas herramientas conduce hacia una mayor convergencia de opiniones o, por el contrario, hace más visibles las diferencias existentes entre distintos grupos sociales.
Sobre la Cátedra CAMELIA
La cátedra USC-Plexus de IA en Medicina Personalizada de Precisión (CAMELIA) nace con el propósito de impulsar la transformación del sistema de salud a través de la integración de tecnologías inteligentes, el análisis de grandes volúmenes de datos y la aplicación de la inteligencia artificial. Su objetivo es acelerar el desarrollo de la Medicina Personalizada de Precisión en España, fomentando la formación de profesionales de la salud en el uso ético y responsable de estas herramientas, promoviendo la investigación, la innovación y la colaboración público-privada a nivel nacional e internacional. Comprometida con principios éticos, socioeconómicos, culturales y de género, la Cátedra busca no solo mejorar la calidad de vida de las personas, sino también sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de un enfoque de salud personalizado, sostenible y basado en el conocimiento científico más avanzado.
Esta iniciativa ha contado con el respaldo de la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial y de la Unión Europea a través de los fondos NextGenerationEU, en el marco del proyecto Cátedras ENIA (Orden ETD/1180/2022, de 25 de noviembre) en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia Europeo.